La verdad es que nunca dude en sí realizar un voluntariado sería algo bueno o malo. Siempre tuve claro que más allá de cómo se dieran los detalles, éstas experiencias me iban a aportar muchas cosas buenas. Sin embargo, nunca imaginé que me cambiarían la vida y me ayudarían tanto a nivel profesional como lo han hecho. Estas vivencias me han servido para aprender a entender mejor y ser más empático, para ponerme en situaciones que de otra manera no me habría puesto, para desarrollarme como profesional y descubrir qué aspectos podría potenciar y qué otros debía trabajar.

A lo largo de estos años he voluntariado en Marruecos, India, Croacia, España, Nepal, Indonesia y Myanmar. Las maneras de hacerlos han sido diversas. He voluntariado con Workaway (la plataforma para encontrar voluntariados), formando parte de programas Erasmus + para jóvenes de entre 18 y 30 años de la UE, buscando ofertas en grupos de facebook e incluso proponiendo yo mismo el voluntariado. En total he pasado 16 meses realizando voluntariados y no me arrepiento de ningún día. En varias ocasiones personas de mi entorno me hacían reflexionar sobre si no era mejor trabajar y así monetizar mi actividad. La verdad es que gracias a los voluntariados me han ofrecido posiciones de trabajo y esto ha sido clave en mi futuro económico. Además, hoy en día muchas organizaciones valoran que una persona haya realizado una experiencia como estas ya que indica cosas positivas del crecimiento individual, como el interés en el bienestar social, el progreso desarrollo de habilidades blandas o, por ejemplo, que la persona no tiene miedo a salir de su zona de confort.

El haber voluntariado con diferentes entidades me dio una nueva perspectiva, no solo a nivel personal y profesional, si no también como organizador y coordinador de las mismas. Me encontré pensando cosas como: ¿en qué voluntariados he disfrutado más?, ¿en cuales me he sentido más útil?. Y caí en la cuenta de cómo un buen diseño del programa y una buena gestión del mismo son muy relevantes para que la persona voluntaria pueda dar su máximo. Desde mi punto de vista lo que siempre me faltó es una situación real de win-win entre todos los agentes involucrados (voluntario-organización intermediaria- organización que recibe el voluntario). Muchas veces el impacto no era el deseado o el proceso no era del todo transparente.

Todo el conocimiento adquirido durante este periodo me ha servido para trabajar junto al equipo de Cohope, un programa de voluntariado en Nepal donde cada agente que forme parte gane en desarrollo e impacto. Un punto interesante de nuestra propuesta es que guiamos a la persona voluntaria de  manera que se sienta segura, pero le damos suficiente libertad para que pueda decidir cómo será ese día a día en Nepal, siempre coordinados con la institución donde realizará el voluntariado. Creemos que esta libertad y responsabilidad sobre la gestión del tiempo es clave para sentir de manera profunda la experiencia.

Nuestra relación con Nepal es muy cercana, queremos ver al país y su comunidad evolucionar junto a nosotros. Hemos tenido la suerte de trabajar en el país con agentes públicos y privados de todo tipo de sectores.  Dos personas de nuestro equipo han vivido en Nepal en diferentes ocasiones, por lo que sabemos perfectamente lo que te vas a encontrar y lo que podrás sentir, ya que hemos pasado por el mismo proceso.

Si te animas y quieres vivir una experiencia como la de voluntariar en el extrangero, te recomiendo que primero te preguntes  por qué quieres hacerlo. Luego, que sea con la organización que sea,  preguntes mucho y tengas todo bien claro antes de irte. Y lo más importante, que te sientas a gusto en todo el proceso.

¿Te apuntas a crecer juntos?

Carlos.

 

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